EL HIJO UNIGENITO y PRIMOGENITO
Antes de la fundación del mundo el Eterno creó Su oficio y función de Cristo, el Hijo Unigénito en Su mente. Luego, con Palabra Hablada lo engendró en Sí Mismo, en lo profundo de Su alma (Sal. 2:7 y Jn. 1:18). Cuando Su Palabra Hijo se manifestó en forma corporal fue el Primogénito de la familia de Dios. Por medio de El habló y creó todas las cosas (Sal. 33:6). Así es como el Eterno permaneció Invisible, pero con Su auto revelación de Hijo Unigénito y Primogénito se hizo Visible ante Su creación (ver Jn. 1:18 y Ap. 10:1).
'...El Hijo, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos' (Heb. 1:2-4).
El Principio de toda creación en la mente de Dios fue Cristo y Su familia. Siendo el Hijo Unigénito tiene naturaleza Divina y siendo el Primogénito tiene naturaleza Humana. Cuando vino al mundo fue Jesús, el Hijo del Hombre. A la edad de treinta años Cristo, el Unigénito del Padre, se encarnó en El. Dios no se hizo carne ni se hizo hombre, fue Su Espíritu de Cristo Quien se encarnó en Jesús.
Esa es la forma en la que Dios manifestó la plenitud de Sus atributos, oficios y funciones de Padre, de Hijo Unigénito y de Hijo del Hombre en Cristo Jesús, el lado visible del Eterno invisible. Las dos naturalezas del Hijo de Dios - Divinidad y Humanidad - no son dos personas, ni tampoco existen tres personas o dioses en la Divinidad. No hay dos, ni tres tronos en el cielo de Dios, solo hay un trono donde está sentado el Señor Jesucristo (ver Dt. 6:4; Jn. 17:3 y Ap. 4:2).
El no es Dios solo en Su Humanidad Jesús, sino en la Unidad con Su Divinidad de Cristo. Siendo Jesús y Cristo es el Dios y Padre Todopoderoso, porque Su Espíritu de Cristo es el Único y el Mismo Espíritu Eterno (1 Jn. 5:20 y Ap. 1:8). La revelación verdadera destruye la falsa doctrina Solo Jesús, porque esta niega Su Divinidad de Cristo y lo hace su propio Padre.
'El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz' (Col. 1:15-20).
El primer hijo de Dios que heredó la naturaleza dual de Cristo fue Adán. A causa de su pecado, esa herencia regresó al Padre y desde entonces, para recuperarla, todos necesitamos nacer de nuevo por medio del Nuevo Pacto en la sangre de Jesucristo. Por eso Dios creó la nación de Israel y del linaje predestinado de la tribu de Judá nació Jesús. El Primogénito vino a la tierra como el Salvador de la humanidad y la creación caídas en el pecado.
'En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados' (Col. 1:14).
El padre de la nación de Israel fue Abram, aún antes de ser Abraham, porque recibió la simiente Humana y Divina de Jesucristo cuando creyó la palabra revelada de Dios.
'Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra' (Gn. 12:1-3).
Un día Abram fue justificado porque 'creyó a Jehová y le fue contado por justicia' (Gn. 15: 6). ¿Cómo pudo ser justificado si aun Jesús, el que justifica al que cree en El, no había muerto en la cruz (Ro. 3.26)? Es porque la palabra del Señor era el evangelio de Jesucristo, que salvó su alma de la oscuridad del mundo caldeo donde vivía. El creyó por Gracia y en forma anticipada el mismo evangelio que judíos y gentiles creyeron siglos después. El Eterno le habló y la fe de Jesucristo contenida en Su palabra, se reveló en su corazón para su salvación y vida eterna.
'Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque El salvará a su pueblo de sus pecados' (Mt. 1:21).
Abram fue el padre espiritual de los creyentes del evangelio, porque al creer la palabra de salvación que lo llamaba se unió con la sangre del Nuevo Pacto (1 Cor. 11:25). Así es como se justificó en la Justicia de Jesucristo y se apropió de Su Primogenitura. Luego la heredó a toda su descendencia, que fue tanto física como espiritual. Como Abram su descendencia física fue la nación de Israel. Como Abraham su descendencia espiritual fue el Cuerpo de Cristo, la Iglesia del Primogénito también llamada la Congregación de los Primogénitos (Heb. 12:22).
'Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva (el evangelio) a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham...Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu...Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo' (Gál. 3:6-9, 13-14, 16).
Tiempo después, cuando Dios comisionó a Moisés para salvar a Israel de Egipto, le dio este mensaje:
'Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito' (Ex. 4:22-23).
Los hijos de Dios renacidos poseen la Humanidad y Primogenitura de Cristo en el evangelio del Nuevo Pacto. Esto significa que han recuperado la humanidad original de Adán. El dijo '...Mis palabras son espíritu y son vida' (Jn. 6:63b). Su palabra de salvación es inmutable. Fue anunciada por Jesús en la tierra y por Su Ministerio de Ascensión desde el día de Pentecostés hasta hoy, con el ministerio quíntuple de Efesios 4:11-12. De igual manera, hubo en Israel un remanente elegido de Dios que recibió la Primogenitura del Salvador a través de la simiente palabra de sus padres Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas y los profetas del Antiguo Pacto (ver Ro. 9:6).
'Jehová habló a Moisés, diciendo: Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es...Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte' (Ex. 13:1-2,16).
LA FALSA PRIMOGENITURA
'Dijo, pues, Moisés (a Faraón): Jehová ha dicho así: A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá. Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas. Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón' (Ex. 11:4-8).
El primogénito de Faraón y todo primogénito que murió en Egipto, desde el hombre hasta la bestia, hoy es el evangelio quebrantado por cada institución religiosa en cualquiera de sus nombres. Predican un mensaje mezclado con credos, dogmas, tradiciones e interpretaciones privadas de la palabra de Dios. Estas obras carnales son fortalezas, argumentos y pensamientos que implantan enseñanzas falsas en los cristianos evangélicos (ver Gál. 3:1), para traer un mesías ecuménico y gobernar el mundo.
Faraón fue juzgado y sentenciado por el Todopoderoso, a través de Moisés. El motivo fundamental del juicio divino fue la idolatría al hijo primogénito. Este era el culto principal de Egipto entre muchos otros, que encarnó espíritus de demonios en todos sus seguidores. Y por cuanto ese culto era religión del diablo, la ira de Dios se desató contra la primogenitura egipcia después de haberle dado al Faraón señales y tiempo para el arrepentimiento.
'Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el Pacto sempiterno.
Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres' (Is. 24: 5-6).
En esta hora, los juicios divinos están cayendo sobre el sistema mundial político, religioso, militar y materialista del hombre. Es por causa de la idolatría al trinitarismo y a las falsas doctrinas que han quebrantado el evangelio del Nuevo Pacto. Todos las creencias y tradiciones del hombre son falsa primogenitura.
Estamos viendo la apostasía anunciada en 2 Tes. 2:3, porque muchas personas llamadas cristianas le dan la espalda a la Voz y a la trompeta de Ap. 10:7. Depositan su fe en la prosperidad material que les prometen los mensajeros de evangelios modernos. No les importa que sus mensajes no revelan el Nuevo Pacto de Dios y el Espíritu Unigénito de Cristo, porque están poseídos por el espíritu del anticristo (ver Mt. 7:23).
La Justificación por la fe en Jesucristo crucificado y el arrepentimiento de pecados es filiación. Esta filiación es la regeneración semejante a la fecundación natural, que forma la primera parte del nuevo nacimiento completo del creyente. El Nuevo Pacto de Dios consiste en ser Sus Hijos Primogénitos por medio del evangelio, y ser Sus Hijos Unigénitos por medio del Espíritu de Cristo (ver Is. 9:6 ; Ro. 8:9-10 y Ef. 4:13).
El grave perjuicio de creer un evangelio quebrantado es no poder renacer totalmente. Este renacer total es la adopción de ser hechos los Hijos de Dios y el Cuerpo de Cristo que será arrebatado. Muchos hermanos no serán arrebatados y sufrirán la gran tribulación venidera, por no haber experimentado el completo renacer del Nuevo Pacto (ver los creyentes atribulados de Ap. 7:14).
El trinitarismo fue inventado por herejes religiosos, en el Concilio de Nicea (año 325 d.C). Ellos afirmaron que la Unidad de Dios y de Cristo, tan evidente en la Biblia, es modalismo o cualquier otra interpretación privada que toman como excusa, porque no tienen revelación divina. Por ignorar lo que es el trinitarismo, la gran mayoría de cristianos se han bautizado en los títulos Padre, e Hijo y Espíritu Santo. Los títulos mencionan oficios y funciones de Dios, pero no declaran el Nombre Jesucristo, tal como nuestro Señor lo ordenó para arrebatar una Iglesia Esposa de Su Nombre.
No piense alguien que el Esposo le reunirá con El, en esta hora ni en el rapto, si no es una virgen prudente que arregla su lámpara quitando todo credo, dogma, ideologías mesiánicas, doctrinas judaizantes y la cultura del mundo de su corazón (Mt. 25:10). Tú debes limpiarte con las verdades que Cristo nos está hablando en este tiempo del Fin, las cuales comenzó a revelarlas por Su profeta-mensajero, nuestro hermano William Marrion Branham (Mal. 4:5-6; Mt. 25:6 y Ap. 10:7), y continúa haciéndolo hoy con la Voz de Arcángel de Su Ministerio Apostólico que estás leyendo (Mt. 25:10; 1 Tes. 4:16 y Ap. 10:8-11).
Parte 2
LA CIRCUNCISION DE CRISTO
'Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne las intenciones y los pensamientos del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien, todas las cosas están desnudas y abiertas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta' (Heb. 4:12-13).
Israel había recibido de Dios el vínculo de la Primogenitura de Cristo por el evangelio de su padre Abraham, quien también fue santificado por la palabra al circuncidarse en forma física del prepucio genital. Esto nos revela que el alma justificada tiene que ser santificada y libre del señorío del pecado por medio de la circuncisión de Cristo. Abraham fue limpio del pecado (el ego carnal) en su alma por el evangelio de Dios (Jn. 17:17).
Los hijos de Dios NO debemos aceptar ningún evangelio que no circuncida el corazón, porque no imparte la santidad de Jesucristo (Ro. 1:6-7). Solo acarrea la maldición del anatema. Los hijos de Israel tenían la Primogenitura del Hijo del Hombre en la fe que heredaron de Abraham. Pero la circuncisión física fue la señal de la unidad del pueblo con el Espíritu de Santidad de Dios, bajo el Antiguo Pacto (1 Cor. 10:1-4).
'Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón entre vosotros' (Gn. 17:10).
Ahora nuestra circuncisión bajo el Nuevo Pacto es espiritual. Significa que los justificados debemos santificarnos para ser la morada de Cristo. Santificarnos es limpiarnos y liberarnos de la mente carnal y la cultura del mundo. El evangelio bíblico de Hechos 2:38 ha sido adulterado sutilmente por el diablo, para que los hijos de Dios no puedan ser el Unigénito del Nuevo Pacto.
También los incircuncisos egipcios impusieron su 'evangelio' sobre la humanidad de aquel tiempo, con la misma maniobra engañosa del sistema nicoalíta de hoy, que captura el sentimiento de la gente y anula su entendimiento. Le inculcan interpretación carnal porque no tienen la mente de Cristo, ni revelación cierta y segura.
'En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo' (Col. 2:11 ).
El verdadero evangelio comienza su obra regenerando el alma del creyente y encarna en él la Primogenitura de Jesucristo. Esta regeneración de la persona es la justificación. Luego de la justificación continúa la circuncisión de Cristo. Es la santificación que separa el alma, el espíritu y el cuerpo del señorío del pecado (Heb. 4:12-13). La santidad es un atributo de Jesucristo, que el creyente debe poseer uniéndose por fe con Su sacrificio en la cruz. Su muerte fue el Juicio de Dios sobre el pecado y la naturaleza humana caída (Ro. 6:11-12). Por lo tanto, la circuncisión es la obra santificadora de la muerte de Jesús en el creyente fiel. Entonces el Espíritu Santo puede completar el nuevo nacimiento y consumar el Nuevo Pacto, porque para renacer hay que morir primero juntamente con Cristo.
El Nuevo Pacto consumado es el bautismo del Espíritu Santo en el Cuerpo glorificado de Cristo, a cambio de: 1) Justificarnos por creer en la sangre de Jesús y arrepentirnos de haber pecado. 2) Santificarnos en el Nombre de Jesucristo al bautizarnos en agua y con la revelación de la palabra (Ef. 5:26). Es un Pacto Perfecto de unidad con la Divinidad, porque el resultado de la santificación es la Vida de Cristo, el Unigénito del Padre en el renacido (Ro. 6:22-23 y 2 Cor. 5:17). El vino a ser como nosotros, para que podamos ser el Primogénito Nuevo Hombre y el Unigénito Hijo de Dios, mediante Su sangre del Nuevo Pacto. El corazón es hecho un vaso de honra, un instrumento santificado útil al Señor y dispuesto para toda buena obra.
'...Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos' (2 Cor. 5:15 - ver 2 Tim. 2:21-26).
¿ Puedes creer el evangelio del Nuevo Pacto y ser uno con el Primogénito y Unigénito del Padre ?
Son dos los vínculos de Hch. 2:38, que nos unen con Jesucristo. El primer vínculo es con Su sangre por medio de la fe y el arrepentimiento. El segundo vínculo es con Su muerte por medio del bautismo en el Nombre de Jesucristo. Luego, recibir por fe el don del Espíritu Santo es la resurrección con el Señor que renueva al creyente, culmina el Pacto del nuevo nacimiento y conduce a la perfección del entendimiento de la palabra. Nuestro Salvador, con Su sacrificio de buena voluntad, nos restauró los atributos de la Justicia, la Santidad y la Divinidad de Cristo el Arbol de la Vida, que fueron perdidos por Adán (Ef. 4:24).
¿Cómo es que Adán perdió los atributos de Dios?
Los perdió por causa de su vínculo íntimo en forma inmoral con su mujer. Porque el acto sexual con ella debía ser conforme al plan de Dios. Pero no fue así, sino que fue a la manera del diablo, en el huerto del Edén. Desde allí quedó encarnado el pecado original, que es el ego carnal del cuerpo humano. Y la unidad del hombre con la naturaleza Divina se interrumpió, 'por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios' (Ro. 3:23). Entonces, toda obra humana inspirada en el pecado es adulterio contra Cristo y fornicación con el diablo. Esto es transgresión de la ley de Dios, por lo cual el hombre y la mujer sin Cristo serán juzgados en el Juicio del Gran Trono Blanco, delante del Eterno (Hch. 17:31).
Luego de ser justificado por la fe, Abraham se santificó del pecado original al circuncidarse con la palabra de Dios. Entonces recuperó el vínculo perdido con el Señor por Adán y su mujer. Abraham vivió el Nuevo Pacto de unidad con Dios, porque su alma quedó santificada del pecado al circuncidar su cuerpo. El resultado fue que su nombre Abram fue cambiado en Abraham. Eso significa que nació de nuevo y después, por creer la promesa de Dios, pudo ver a su hijo Isaac nacer milagrosamente.
Después del bautismo en Su Nombre, continuamos aplicando en la mente y el corazón la sangre de Jesús y el agua espiritual de la palabra de doctrina. Así es como nos ministramos a nosotros mismos la circuncisión de la muerte de Jesús y nos santificamos del pecado y del viejo hombre. El Pacto de Dios se cumple y vemos a Cristo en nuestro espíritu renacido, así como surgió Isaac en la existencia de Abraham. Lo mismo sucedió en la vida de Jesús el Hijo del Hombre cuando se bautizó en el río Jordán: Cristo se encarnó y se manifestó en El.
Parte 3
LOS VINCULOS DEL PACTO
'Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que Yo Soy Jehová' (Ez. 20:37).
La vara de Cristo es Su potestad (soberanía, autoridad y poder) de hacer Justicia y Juicio. La Justicia de Su sangre a favor del creyente arrepentido y el Juicio de Su muerte sobre el pecado y sus maldiciones son los dos vínculos del Nuevo Pacto. En la Justicia de Su sangre tenemos el primer vínculo de la justificación del alma y la herencia de la Primogenitura, porque es el regreso al Principio cuando Sus hijos fuimos creados en El.
Todo el proceso es obra del Espíritu Santo, a partir del arrepentimiento del creyente de sus obras pecaminosas. El está muerto al pecado y ahora debe aplicar el segundo vínculo del Pacto. Es sepultarse en las aguas del bautismo en el Nombre de Jesucristo para ser perdonado de sus pecados y santificarse por fe en la muerte de Jesús.
'Por lo cual, este es el nuevo pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos serán mi pueblo;' (Heb. 8:10).
El Nuevo Pacto consumado es la semejanza del alumbramiento de un niño en el parto natural, cuando recibe de Dios el espíritu de vida propia. La experiencia de ser el Cuerpo glorificado de Cristo, el Unigénito del Padre, no se concretó en los creyentes del Antiguo Testamento, porque Jesús aun no había muerto ni resucitado. Pero ellos tuvieron justificación y santificación, porque se vincularon en vida con las leyes de la Primogenitura y de la Circuncisión de Cristo que estaban contenidas en el Antiguo Pacto, sacrificando holocaustos y circuncidando sus cuerpos.
Así es como estuvieron también bendecidos bajo la obra redentora del Cordero de Dios, en la Dispensación de Vida eterna que a ellos les fue dada (Ver Lc. 10:23-24; Heb. 11:13 y 39-40). Cuando Jesús descendió a las profundidades de la tierra para culminar el Juicio de Dios al pecado, le quitó las llaves de la muerte y del infierno a satanás.
Luego fue a la región Paraíso donde reposaban los santos de la antigüedad. Allí les reveló el Nuevo Pacto de justificación en Su sangre y santificación en Su muerte de cruz. Su palabra hablada transformó sus almas en Hijos de Dios y redimió sus cuerpos resucitándolos de la muerte. Cuando ascendió los llevó juntamente con El glorificados a la casa del Padre (ver Mt. 27:52 y Ef. 4:8). Son la Iglesia del Primogénito en el Paraíso de Dios, con el Cuerpo Glorioso de Cristo en sus cuerpos. ¡El Nuevo Pacto consumado por medio de la sangre del Cordero! ¡ Alabanzas a El !
Amado: El ministerio de Cristo está escribiendo en tu mente y en tu corazón las leyes del nuevo nacimiento que te llevarán a ser el Nuevo Pacto. Son las palabras de la Biblia que dicen:
'Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo...Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados;...y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones' (Hechos 2:38,41,42).
CONCLUSION
Filiación - Adopción - Redención
Los vínculos del evangelio del Nuevo Pacto, la justificación y la santificación, son la filiación de ser engendrados y gestados como hijos de Dios con la Primogenitura de Cristo. Luego el bautismo del Espíritu Santo en el Cuerpo glorificado de Cristo, el Unigénito, es la adopción de todo el ser : alma, espíritu y cuerpo como un Hijo de Dios. Este es el nuevo nacimiento completo como primogénitos y unigénitos de Dios, mediante el evangelio y el Espíritu Santo.
La adopción es también la redención, es decir, la plena obtención de la Gloria Divina de Cristo. Por ella estamos siendo transformados en forma espiritual, pero también nos transformará el cuerpo para ver al Señor cara a cara en el rapto, porque seremos tal como El es (1 Cor. 1:30 y Fil. 3:21). Por medio de Jesucristo y el evangelio de Pentecostés los creyentes renacidos somos el Nuevo Pacto de Dios.
Enero 2026